Inmunología del ejercicio

La frecuencia regular de ejercicio físico es capaz de modular el tráfico y las capacidades funcionales de los distintos tipos de células inmunes en nuestro cuerpo, a su vez que es capaz de modular las inmunoglobulinas en la sangre. Esto se debe a la respuesta provocada por el ejercicio en nuestro sistema endocrino, en el sistema nervioso central (en adelante, SNC) y el sistema inmune.

inmunologia

Sistema Neuroendocrino (SNC y endocrino)

Mediante la implicación de la musculatura en la práctica deportiva se ejecutan órdenes motoras que dicta el SNC para que se ejecuten los diversos movimientos correctamente, pero a su vez necesita de otros sistemas para su correcto funcionamiento. Nuestro sistema cardiovascular por medio de la activación del sistema endocrino libera en sangre múltiples hormonas como las catecolaminas, la hormona del crecimiento, ACTH, etc. Para activar una serie de respuestas fisiológicas como el aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la función cognitiva, disminución del hambre y el apetito sexual, y puede inhibir según la intensidad y duración del ejercicio la inflamación mediada por el sistema inmune.
Sistema Inmunológico

Las citoquinas son proteínas y péptidos que modulan la respuesta inflamatoria e inmune y además tienen la capacidad de modificar las respuestas del sistema neuroendocrino. Su función en el organismo es coordinar la respuesta del sistema inmunológico y lo hacen reclutando o inhibiendo las funciones de células específicas (como células dendríticas) o neutrófilos, regulando la proliferación y diferenciación celular, activando o inhibiendo la expresión de algunos genes (por ejemplo, genes de otras citoquinas).
Edad y deporte

La edad es un factor limitante debido al deterioro del sistema inmunológico causado por el envejecimiento que induce cambios en la inmunidad innata y adaptativa. La edad afecta la función y el fenotipo de las células inmunitarias, como la expresión y la función de los receptores para las células inmunitarias, lo que contribuye a la pérdida de la función inmunológica (quimiotaxis, muerte intracelular).

inmunosenescencia

 

Estas alteraciones disminuyen la respuesta a los patógenos, lo que conduce a varias enfermedades relacionadas con la edad, como las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad de Alzheimer y la diabetes en personas mayores. Además, el aumento del riesgo de enfermedades autoinmunes e infecciones crónicas aumenta con el envejecimiento del sistema inmunitario, que se caracteriza por un entorno proinflamatorio, que finalmente conduce a un envejecimiento biológico acelerado.
Numerosos estudios que se centran tanto en población patológica como en población adulta sana demuestran que el ejercicio crónico mejora la inmunidad a través de la atenuación de la inmunosenescencia, comprobando parámetros como la concentración de citoquinas y linfocitos.
En concreto, en este reciente estudio de Sellami et. al (2018) donde los autores declaran que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de interés, centrándose en la población anciana, demuestran que un solo ejercicio estimula las células inmunitarias durante los esfuerzos y durante la recuperación. Esta evidencia indica que los mecanismos subyacentes al ejercicio asociado con la alteración de la función inmune están relacionados con varios factores, como las estimulaciones del sistema neuroendocrino (catecolaminas, cortisol) y metabólicos (es decir, carbohidratos, antioxidantes o prostaglandina, así como para el gasto cardíaco, flujo sanguíneo, presión arterial, entre otros.
Nutrición e inmunosupresión

El consumo adecuado de calorías y de proteínas en la dieta es de vital importancia para no provocar un deterioro en el sistema inmune, será la deficiencia de proteína y grasa la que puede provocar un deterioro de los mecanismos de defensa, se demuestra que un consumo por debajo del 15% del total de la dieta en forma de grasa será capaz de provocar pérdida de nutrientes como una alta depleción de glucógeno, un elevado uso de masa muscular para obtención de energía, una incipiente disminución de vitaminas del tipo liposolubles (A,D y E) que necesitan de la grasa para ser absorbidas y transportadas y por ende, acarrean en otra serie de problemas graves de salud, por tanto, una dieta baja en grasa no será una buena idea.
Suplementos o propiedades de los alimentos que refuerzan el sistema inmune

– Zinc: Ayuda a la cicatrización, previene la caída del cabello, establece el sistema inmunitario del tracto respiratorio, participa en la absorción de nutrientes, es regulador hormonal, combate la fatiga, reduce la diarrea aguda ayudando al sistema digestivo, mejora la fertilidad masculina, entre otros.

zinc

Otros:
– Vitaminas C y E
– Quercetina
– Probióticos
– EGCG
– Betaglucano
– w3 y w6
Conclusiones

Como he citado anteriormente en el estudio de Sellami et al. (2018), demuestran como una cantidad saludable de ejercicio regular proporciona un beneficio general para el sistema inmunológico.

exercise inmune

Sin embargo, más de un componente del sistema inmunológico puede debilitarse por el entrenamiento excesivo continuado o sobrenetrenamiento, sin atender a los periodos de descanso o de supercompensación. De hecho, el entrenamiento intensivo a largo plazo puede resultar en una disminución en la función de la capacidad de las células inmunes innatas para responder a los desafíos agudos, lo que contribuye a un riesgo elevado de infección. Por ello, es importante que se consulte con un profesional para que se realice una planificación deportiva adecuada, atendiendo a los principios de entrenamiento.
A pesar de la vulnerabilidad del sistema inmunitario, el efecto antiinflamatorio general del ejercicio puede reducir el riesgo de una enfermedad crónica relacionada con la edad caracterizada por una inflamación crónica de bajo grado (Ej: Cáncer, Diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y Alzheimer). Por ello, muestran el efecto positivo del ejercicio sobre el sistema inmunológico.
En cuanto a la dieta, se debe consultar con un profesional actualizado para que adecúe tus requerimientos energéticos y necesidades, pero como he apuntado anteriormente debemos decantarnos por una dieta rica en grasas y variada en alimentos que nos briden los micronutrientes necesarios.
REFERENCIAS
Sellami, M., Guasmi, M., Denham, J., Hayes, L. D., Stratton, D., Padulo, J., & Bragazzi, N. (2018). Effects of acute and chronic exercise on immunological parameters in the elderly aged: can physical activity counteract the effects of aging?. Frontiers in Immunology, 9(2187).
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2018.02187/full

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